¿Sabes qué es la degradación ambiental?

Hemos escuchado mucho sobre la deforestación, y sin duda es una amenaza de la que no podemos dejar de hablar y que exige soluciones estructurales y nuestra pronta acción. Por regla general, la deforestación se señala como una de las peores acciones sobre la salud de un bosque, principalmente por el hecho de perder en su totalidad la cobertura vegetal, es decir, árboles y plantas de un espacio específico catalogado como bosque.

 

Sin embargo, la degradación, que puede llegar a ser una acción más agresiva, es un proceso lento y sostenido en el tiempo el cual es más difícil de evidenciar. Con el paso del tiempo, el bosque va perdiendo poco a poco su salud ecológica, hasta un punto en el cual la zona queda afectada de manera irreparable, haciendo la vida insostenible.

 

Pero ¿Qué es la degradación y qué la ocasiona?

Para entenderla de manera más clara, podemos hacer un comparativo con la deforestación. En pocas palabras, la deforestación consiste en la tala de árboles en un espacio catalogado como bosque.

lee también nuestro artículo sobre deforestación en Colombia para que conozcas un poco mejor sobre sus causas y consecuencias.

Por otra parte, la degradación es un estado que ocurre como consecuencia de acciones como la deforestación o fragmentación, y es básicamente un proceso de reducción de la calidad de los bosques que afecta negativamente las características de este. Y a diferencia de la deforestación, ocurre mientras se mantiene la cubierta boscosa y tiene como resultado la pérdida de  las funciones del bosque, ocasionando afectaciones que pueden llegar a ser irreversibles.

En este caso se considera que los bosques pierden su capacidad para proveer servicios ecosistémicos (como su capacidad de almacenamiento de carbono y producción de oxígeno) y en la mayoría de los casos sufren cambios en la composición de las especies, generando así afectaciones a nivel ecológico. Es decir, el bosque como cobertura de la tierra existe, pero no funciona de manera apropiada y su salud disminuye hasta el punto de no poder sustentar la vida silvestre ni ofrecer más servicios a las personas.

Existen diferentes causas por las que se puede dar una degradación en los bosques. Podemos encontrar causas naturales en las que perturbaciones como huracanes, explosiones volcánicas, fuertes vientos, entre otros, afectan las funciones del bosque y su biodiversidad. 

Por otro lado, encontramos causas antrópicas que inciden de manera indirecta o directa en este proceso. Entre ellas están: la fragmentación de los bosques, la explotación de los recursos naturales de tipo económico como la minería, ganadería y agricultura, la propagación e introducción de especies invasoras, entre otras.

¿La degradación es realmente una amenaza?

Para los ecosistemas sí, para nosotros como humanidad… también, pues con la degradación ambiental perdemos cientos de recursos del ecosistema así como especies de fauna de manera casi imperceptible, lo que no nos permite tomar acciones a tiempo frente a este fenómeno.

Así mismo, además de afectar las especies de fauna y flora, en los últimos años se ha descubierto que se pierde mayor biodiversidad, relaciones ecosistémicas y hectáreas de bosque por la degradación que incluso por la misma deforestación.  El SMByC afirma que, en la Amazonía colombiana, en el periodo comprendido entre el 2012 y 2015, se perdieron más hectáreas de bosque por degradación que por deforestación, aproximadamente 226 650 ha más. En este mismo estudio, los tres factores más relevantes que coaccionan la degradación de los bosques se encuentran: (1) la tala selectiva (2) la recolección de leña y (3) los incendios forestales. Siendo así la deforestación, en la mayoría de los casos, el principal precursor de la degradación.

1. Sistema de monitoreo de Bosques y Carbono.

¿Cuál es el verdadero problema?

Más allá de la pérdida del bosque y sus cualidades, el verdadero problema es la ausencia de acción para prevenir estos procesos de degradación. Comúnmente podemos identificar la degradación por la desaparición de ciertas especies y por la pérdida de la biodiversidad de un territorio, pero cuando nos damos cuenta de que una especie cuenta con pocos ejemplares en una zona o que incluso ya no está presente, ya podría ser demasiado tarde para reparar el daño.

Te damos un ejemplo: piensa en los diferentes animales que antes veías por tu ventana, piensa en los insectos o aves, ahora, si tienes la fortuna de vivir en un espacio rodeado de naturaleza y bosques, piensa también en la gran variedad de especies que encontrabas cuando eras niño. Ahora quizás ya no sea así, puede que ahora solo veas un pájaro de vez en cuando, o algún insecto en una sola temporada.

Especies que antes veías con frecuencia ahora solo las observamos en ocasiones, esto puede ser causa de la degradación ambiental, bien sea porque una especie nueva fue introducida sin tener en cuenta las condiciones de equilibrio del ecosistema y perturbó a las especies más vulnerables, por el cambio climático que afectó los recursos que alimentaban y daban refugio a ciertos animales, o por diferentes acciones naturales o antrópicas que afectan los ecosistemas.

El problema es más grave aún cuando se identifica de manera clara el proceso de degradación, bien sea por la ausencia de una especie o disminución de la biodiversidad. En ese momento ya es muy tarde para tomar acciones correctivas menores, necesitarás de acciones enormes que implican recursos que en muchas ocasiones no son fáciles de conseguir, ni de manera inmediata y que serían los necesarios para recuperar un espacio que esta muriendo lentamente.

Allí está el verdadero problema, en pocas palabras: cuando identificamos el problema ya es demasiado tarde para poderlo reparar.

Cuando identificamos la deforestación, vemos el espacio vacío, sin árboles, el daño ya está hecho. Pero en la mayoría de los casos, puede regenerarse y así empezar un proceso de siembra y restauración. Se demora, pero se podrá recuperar.

Pero si se trata de una especie que está desapareciendo y no existe la posibilidad de tomar una acción inmediata para su protección, lo más posible es que esa especie se extinga y ¿De dónde se podrá recuperar una especie que ya no existe? No solo pierdes la especie, también se afecta el equilibrio natural del bosque degradando así el ecosistema entero.

Vivimos en la inmediatez y los procesos que son más lentos se vuelven imperceptibles para nosotros y, hasta que no son lo suficientemente grandes para hacerse evidentes ante nuestros ojos, no vemos la necesidad de tomar acción.

Nuestros ojos se han limitado a estar puestos en donde hay parches desiertos, en donde no encontramos árboles y damos por hecho que un terreno es saludable solo porque está verde, pero, la naturaleza requiere de un ojo más agudo por nuestra parte, con más observación y cuidado.

Hay varias preguntas que nos podemos hacer, si la deforestación es una causa relevante de la degradación ambiental ¿Qué está pasando en este momento con los bosques del mundo frente a las altas cifras de deforestación? ¿Qué estamos perdiendo sin darnos cuenta? ¿Cómo podemos medir realmente la degradación si es un proceso que muestra los efectos más drásticos en meses o quizás años? Tal vez no tengamos todas las respuestas pero, observar de manera más atenta a la naturaleza, entender los procesos como un mecanismo relacionado entre sí y no como sucesos aislados, nos permitirá actuar de tal manera que podremos entender que las decisiones tomadas hoy, tendrán un impacto en los ecosistemas que tendremos en nuestro planeta mañana.

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